
Miedos, inseguridades y cambios hormonales. La adolescencia es la época de la vida en la que más presiones tiene una persona y cuando «sentirse aceptado y valorado es imprescindible». Los ligues son un indicador principal de esa popularidad tan deseada, como siempre, pero algo ha cambiado: las armas de seducción de antaño las reemplazan otras empujadas por el alcohol y la droga -en el peor de los casos-, o por las redes sociales a través de internet. Para enseñar maneras más sanas o directas, el programa de ocio alternativo 'La noche es tuya' ha iniciado el taller 'Conkissta', dirigido a jóvenes de 14 a 18 años.
«Queremos fomentar la comunicación y que los chicos pierdan el miedo a acercarse a la gente», explica Minerva Álvarez, trabajadora social y monitora de la actividad. Aunque las estrategias son diferentes, muchos tabúes que de hace 30 años siguen lastrando la actitud de los adolescentes ante el cortejo: «Ellas siguen pensando que su príncipe azul vendrá a conquistarlas y todos salen súper arreglados porque, si no, piensan que no van a ligar», piensa Álvarez. «Parece mentira, pero aún hoy las chicas tenemos que estar divinas de la muerte y sonrientes. Porque tampoco está bien visto que sea la chica la que tome la iniciativa y se acerque a un chico», añade la coordinadora.
Desde hace dos años trabaja en la asociación juvenil Xaregu, dedicada a la reducción de riesgos asociados al consumo de drogas. Cada fin de semana, un grupo de voluntarios se instala en algunos bares de la ciudad para ofrecer información a los adolescentes. Es allí donde analizan sus actitudes.
Timidez y roles
«Ligar está relacionado para ellos con beber alcohol porque así dicen que pueden perder la timidez y hablar». No es algo nuevo, muchos adultos también lo hacen, aunque en los chavales puede esconder problemas de autoestima por otro matiz añadido: la excesiva importancia de la estética. «Cuando están creando su personalidad, muchos se enmascaran en el rol que quieren jugar sin llegar ni siquiera a conocerse. Muchas veces no disfrutan porque sólo están preocupados por la pose», señala la monitora.
A su entender, la apariencia sobrevuela todas las relaciones de los jóvenes, en un contexto social donde «hay muchos subgrupos estéticos. Vemos que hace años eran las inquietudes personales las que te llevaban a una pandilla, ahora lo único que atrae a los jóvenes es la estética», sentencia.
De todas formas, Álvarez piensa que el consumo real de drogas no es tan grande. «Los chicos salen por dos calles. Allí se concentran muchos adolescentes juntos a la misma hora, por eso cuando pasas dices 'Madre mía', pero no es para tanto», concede. Además, según los voluntarios, los chicos son conscientes de que «cuando están borrachos son menos atractivos». Por ello, el taller trata de que todo el mundo tenga una pequeña reflexión a nivel interno y desarrollar habilidades de escucha y relación, «porque para relacionarse también es muy importante saber escuchar».
Más allá de parques y calles, los nuevos puntos de reunión se llaman 'Tuenti', 'Messsenger' y en general cualquier chat. Todas las formas de relacionarse están cambiando y los jóvenes «tienen que desarrollar otro tipo de habilidades para expresarse». «Los emoticonos son expresiones de sentimientos que tienen. Están muy cargados de actividades y es una forma de agilizar el contacto con la gente. No tiene por qué ser malo, pero con el taller queremos que aprendan a relacionarse sin que haya alcohol ni internet de por medio», concluye la organizadora.
1 comentarios:
mmmm bueno, interesantiiisimo el tema.. pero yo conoci a mi enamorado x internet =P asi ke... nose, es muy subjetivo racear al internet y el acohol... las cosas pasan cuando tienen que pasar y punto...
bueno saludos =) me fui!
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